Joel Cuevas

Aprende a pedir ayuda

Todos estamos construyendo algo. Y ya que nadie es omnipotente, todos de manera invariable en algún punto necesitaremos un pequeño empujón. Lo que distingue en esos momentos a quien tiene éxito de quien no, es la capacidad de buscar —y encontrar— la ayuda que necesita en las personas que lo rodean.

Aprender a pedir ayuda y a hacerlo adecuadamente es una habilidad invaluable en cualquier aspecto de la vida, sin embargo, si al igual que yo también te encuentras en el empedrado camino de construir una empresa, adquirir esta habilidad se convierte en un elemento imprescindible una vez que entiendes que todo en torno a tu misión gira alrededor de la gente: desde el trabajo y la lealtad de tus colaboradores, hasta el consejo de tus mentores, el dinero de los inversionistas y las palabras de aliento de parte de las personas que te quieren.

Pero por supuesto que no se trata de pedir así nada más — se trata de hacerlo de la manera correcta:

1. Preguntar no te hace menos listo

De hecho, normalmente preguntar te hará aprender algo más. No tengas miedo de que otros piensen que eres tonto, al contrario, formula inteligentemente tus preguntas y demuestra que tienes suficiente juicio para entender los límites de lo que sabes y de lo que no, y que no estás dispuesto a perder tiempo, energía y valiosos recursos tuyos y de los demás intentando ocultar que, como todos, hay muchas cosas que desconoces pero que estás dispuesto a aprender.

2. Haz tu tarea antes (siempre)

Investiga antes de pedir cualquier cosa. Asegúrate de que a quien te estás acercando es realmente la persona que te puede ayudar y que está dispuesta a ayudarte. Asegúrate también de al menos haber intentado resolver tu propio problema, para que cuando te acerques a otra persona puedas platicarle una idea clara y rápida de lo que necesitas y puedas exponer lo que sabes, lo que tienes y lo que has intentado hasta ese momento. Después, solo después, es cuando deberías explicar cuál es la situación en la que estás buscando su ayuda. Si lo haces de esta manera estarás dejando claro que no estas esperando a que el mundo resuelva tu problema mágicamente y por buena voluntad, sino que tú también estás poniendo de tu parte.

3. No cuentes una historia, sé puntual

Todos estamos ocupados. Punto. Con eso en mente, considera que para muchos de nosotros es más fácil tomarse un momento para ayudar a alguien si la solicitud es rápida y puntual. No necesitas explicar cada pequeño detalle, plantea en una oración o dos qué es lo que estás buscando e inclusive, si sabes cuál es la solución, dale a la otra persona una idea de cómo esperas recibir esa ayuda. No solo preguntes, facilita a los demás recursos y al menos un curso de acción que les permita llegar más rápidamente a la respuesta que estás buscando.

4. Conecta con las personas

Cuida la intensidad de tu energía al acercarte a los demás, seguro no querrás que tu solicitud suene a demanda o que sea ignorada. Elegir las palabras adecuadas y balancear el tono de tu voz y tu lenguaje corporal es un fino arte que deberás aprender y dominar para lograr proyectar determinación y no sonar desesperado o arrogante. Créeme: ninguna de las dos te conviene. Procura normalmente acercarte a la gente con la única intención de platicar, ya sabes, sin planes ocultos. La mayoría de las personas estarán más dispuestas a ayudar en el futuro si tu relación con ellos no ha sido claramente un “te estoy buscando para obtener algo de ti”. Demuestra que los respetas, que te interesas en ellos, en lo que hacen y que sin duda podrían acercarse a ti si necesitaran algo. Te aseguro que harás muy buenos amigos en el camino.

5. Sé ecuánime con las negativas

Entiende y acepta que la gente no siempre puede decir que sí a todo y eso no querrá decir que te odien, es simplemente que algunos no tendrán tiempo en ese momento o tal vez ni siquiera puedan, sepan o hayan entendido cómo ayudarte. No lo tomes personal, acostúmbrate a escuchar los “no” y no pierdas la determinación, en muchos casos tendrás la oportunidad de sencillamente plantear la posibilidad de que si esa persona conoce a alguien más que tal vez sí te pueda ayudar, te refiera con él y, bueno, podrás volver a comenzar.


En mi caso, sin importar quién me busque, si muestra humildad y me habla claramente, por general estoy bastante dispuesto a al menos intentar echarle una mano con lo que necesite. Es mi manera de balancear el ecosistema y agradecer a todos los que alguna vez lo han hecho por mí. Procura tú también hacer un esfuerzo por devolver lo que obtengas y estar disponible para los demás, tal vez hasta ganes unos cuantos puntos de karma bueno a tu favor.

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